Convento de los Celestinos

Iglesia de los Celestinos de Avignon

Place des corps Saints

En la céntrica Place des Corps des Saints, se encuentra uno de esos lugares de Avignon donde la Historia y las leyendas van de la mano. El Convento de los Celestinos se construyó en el siglo XIV, en el lugar donde fue enterrado Pedro de Luxemburgo. El cardenal y beato, muerto en 1387, quiso recibir sepultura en el cementerio para gente humilde que había en este lugar. Al poco tiempo de su fallecimiento, comenzaron a atribuírsele distintos milagros y su tumba se convirtió en lugar de peregrinación. A finales del siglo XIV, y con la autorización de Carlos VI, los monjes celestinos levantaron aquí su monasterio, uno de los más grandes de la ciudad, construyendo, además, una modesta capilla que albergase los restos mortales del santo.

La historia del convento estuvo llena de contratiempos que se reflejan en su austera fachada. En ella impera el estilo gótico, aunque uno de sus muros llama la atención porque parece casi no acabado (en el siglo XV, por falta de apoyo y dinero, el convento tuvo que terminarse con una sencilla pared lisa).

 La capilla primitiva, con las reliquias de Pedro de Luxemburgo, fue totalmente restaurada y,  en los inicios del siglo XVIII, fue una de las más hermosas y ricas de la ciudad, algo que tras los destrozos sufridos durante la Revolución Francesa, cambió de manera radical.

En la actualidad, puede visitarse el magnífico claustro (donde tienen lugar algunas de las representaciones incluidas en el Festival Internacional de Teatro) y la capilla, donde también fueron trasladados los restos de San Bénezet.

Foto: David Locke